jueves, 3 de agosto de 2017

Mi nueva novela: Love Doll - Mishka, ¡Muñecas de silicona!



Las preciosas muñecas de silicona ya están aquí, y han llegado para quedarse. Son hermosas, delicadas, con cuerpos y atributos que hasta las modelos más perfectas envidiarían con rabia. Eternamente silenciosas y pacientes, no discuten, no pelean, ni padecen de esos enfermizos celos que aquejan a las mujeres de verdad. Son las compañeras ideales para satisfacer cualquier fantasía, por bizarra que esta sea. 




 Link al libro en Amazon.com

Esta es la sinopsis de mi nueva novela, la más arriesgada, la más pervertida... la más picante. 

¿Han oído acerca de las muñecas de silicona? Deténganse un momento, y busquen en google: love doll, silidoll, silicone doll o TPE doll. Van a sorprenderse. Y de qué forma…

Me tardé un poco elaborando esta historia, y muchas veces estuve a punto de abandonarla. Fue difícil trabajar en un escenario tan complicado, donde el erotismo y el romance se diluyen hasta un punto en el que la pornografía toma las riendas de todos los personajes.

Pero fue ese abandono de la realidad que estamos viviendo en esta época, el que me animó a escribir la historia de Mishka. Vivimos una época impersonal, en la que dar la cara y mirar a los ojos se han convertido en actividades prehistóricas. El Smartphone, Internet, y en breve la realidad virtual –y la aumentada– harán que nos separemos más y más unos de otros.

Entonces, ¿qué de raro tiene que aparezcan artefactos sexuales tan complejos como muñecas y muñecos de silicona? ¿Las buscaron en Google? Son asombrosas, simulaciones asombrosas de la anatomía humana. Vienen en todos los colores, tamaños, con diferentes accesorios, detalles… y edades. En este nicho puedes encontrar desde preocupantes jovencitas, hasta maduritas en toda regla. Esa fantasía erótica con tu jefa, profesora, tu doctora, o incluso tu entrenador personal o tu profesor de yoga, puedes hacerla realidad de inmediato con tu silidoll. Y si lo tuyo es la fantasía, pues encontrarás disponibles nenas élficas, con orejas puntiagudas y todo, o chicas con la sugerente anatomía del animé japonés.

¿Y el material? Silicona o TPE. Este último es una silicona médica de gran calidad, y menor precio. Las de silicona suelen ser costosísimas, las de TPE no superan los 2.000 dólares. Aunque depende del tamaño, claro, y de los detalles… (dientes, lengua, manos articuladas y hasta vello púbico hacen parte de los paquetes…).
 
Ahí están, disponibles en muchas tiendas de Internet. Aunque los precios son altos. Desde 1.500 hasta 9.000 dólares para cumplir tus más bizarras fantasías.

Pero… ¿Los vale? Si piensas que una chica –o chico– de silicona estará ahí, disponible 24 horas, 7 días a la semana, y 365 días al año, y además permanecerá eternamente silenciosa, sin peleas ni celos, sin alharaca y sin caprichos, pues podrías asegurar que los vale.

En mi historia –y ojo que es spoiler…– un obeso mórbido habla de las claras ventajas de las chicas de silicona…


¿Qué tan complicado puede ser convivir con una? Mmm… pues les recomiendo la novela, acompañen a Bastian, a Mara, y por supuesto a Mishka, y aguanten la respiración todo lo que puedan… 


¿Quieren ver algunas? Aquí van: 







viernes, 9 de junio de 2017

Esfera de Dyson: mega-zoológico.

Cuando escribí “La esfera del Coloso”, me enfrenté al problema de cómo terraformar el interior de la corteza. 

La solución más rápida era hacerlo al estilo de Larry Niven con su “Mundo Anillo”, y aislando las poblaciones unas de otras por medio de las asombrosas distancias. Sin embargo, la falta de fronteras bien definidas termina por configurar al Mundo Anillo en una suerte de campaña para viajeros épicos, haciendo que la historia entremezcle la fantasía heroica (tan aplaudida por Niven) con la ciencia ficción "hard". 

De todas formas, los carroñeros conocían todo el anillo, y también tenían maneras de saber lo que pasaba en uno u otro extremo.

Pero yo quería algo más complejo. Quería civilizaciones que no tuvieran nada que ver las unas con las otras.


Comparemos el Anillo de Niven con la Esfera del Coloso:

Mundo Anillo
Esfera del Coloso
Radio
~1.5×108km (~1 AU)
~1.59×108km (~1 AU)
Circunferencia
~9.7×108km

Ancho
997,000 miles (1,600,000 km)
No aplica
Superficie habitable
1.6×1015km²; 3 millones de veces la superficie de la Tierra.
3,18X1017km²; 624 millones de  veces la superficie de la Tierra. 
Gravedad en la superficie
0.992 gee (~9.69 m/s²)
0,990 g
Velocidad de rotación
770 miles/second (~1,200,000 m/s)
No aplica
Estrella - clase espectral
G3 a G2, un poco más pequeña y fría que Sol
G8V similar a Sol
Duración del día
30 horas
30 horas
Rotación
7.5 días del mundo anillo, equivalen a 9.375 días de la Tierra
No rota

En ambos casos, el espacio disponible es de millones de veces el de la Tierra. Pero en el caso de la Esfera del Coloso es exagerado. Caben en ella nada más ni nada menos que 624 millones de mundos como la Tierra… o dicho de otro modo: dentro de la Esfera del Coloso hay superficie para albergar sobradamente a habitantes de 624 millones de planetas distintos…

Una civilización capaz de diseñar y crear al Coloso, podría hacerlo para albergar y coleccionar vida. Los que ya leyeron mi novela –de antemano: GRACIAS–, recordarán que la superficie interna está terraformada de un modo muy particular, con unas nervaduras enmarañadas gigantescas, a manera de cordilleras, cuyas caprichosas formas producen oquedades o “valles”, de superficies gigantescas.

Esta es una muestra de cómo se vería un pequeño fragmento de la superficie, visto desde gran altitud:



Un “valle” así configurado, puede tener superficies que rondan entre los 300 y los 700 millones de kilómetros cuadrados. Recordemos que la superficie terrestre es de 510.072.000 kilómetros cuadrados. Las cordilleras delimitantes son, asimismo, enormes, con altitudes que superan los 1500 kilómetros, para poder confinarlos desde el punto de vista técnico.

Entonces, cada parche de esos, cada valle, sería un planeta en sí mismo, y podría llenarse con vida.

El trasfondo de La esfera del Coloso apunta hacia esa hipótesis.

Imaginen a una especie superavanzada, que viaja por la galaxia recolectando muestras de cada mundo habitado. En nuestro caso, habrían venido en algún momento para recoger muestras de toda la vida de la Tierra: Archaea, Bacteria, Eukarya.  No se dejarían nada, incluso tomarían nota del espectro luminoso, de la presión, humedades y etc. de cada punto geográfico de nuestro planeta. Con toda esa información, almacenada en alguna colosal nave interestelar, regresarían al Coloso y diseñarían un “valle” exclusivo para la vida de ese pequeñísimo mundo azul encontrado en el extremo del Brazo de Orión. Replicarían cada condición terrestre y confinarían la vida para dejarla evolucionar en un parchecito de la Esfera del Coloso.

Así mismo harían con los habitantes de otros planetas habitados. ¿Pueden imaginarse la cantidad de vida que habría dentro del Coloso? Los que han estudiado la ecuación de Drake me dirán que, según las matemáticas, el Coloso estaría casi vacío, pero las ecuaciones suelen fallar… y yo confío que la de Drake no sea definitiva… En fin.



Entonces habría humanos, no tan humanos, bichos raros. Algunos lograrían civilizarse, otros no. Habría vida basada en el carbono, como la nuestra, pero también podría haber vida basada en bioquímicas exóticas como el silicio, el amoniaco o el arsénico. Muchos valles estarían vacíos, otros rebosarían de tecnología. En unos, los habitantes mirarían aterrados al cielo, donde siempre estaría la estrella cautiva observándolos. ¿Cuántas religiones y cosmogonías diferentes se gestarían? En otros, los habitantes desarrollarían técnicas para alcanzar a la magna estrella, y en algún momento llegarían a darse cuenta de que pasarían sus vidas en un entorno artificial. ¿Cuáles serían sus conflictos entonces? ¿Habría guerras entre uno y otro valle? ¿Habría conquistas?

Peor aún: ¿Dónde estarían los observadores?

Todos esos planteamientos están implícitos en el libro, y reconozco que genera más preguntas que respuestas. Paciencia.

Los que lo quieran leer, pues aquí tienen el link. Los que ya lo leyeron, por favor coméntenme.


Gracias!!

P.D: He trabajado mucho en las matemáticas del Coloso, pero si algún genio matemático ve anomalías, le ruego me avise... no doy para tanto.

Esfera de Dyson - ¿Cuál sería su finalidad?

Hay dos respuestas rápidas: espacio vital, y energía. Pero son malas respuestas. Vamos las razones.
Si una civilización posee la capacidad técnica para construir una esfera de Dyson, probablemente no la necesita.



Esta frase siempre ha estado asociada a las fabulosas Esferas de Dyson. Pero, ¿por qué? La razón parece simple: no son necesarias. Se requieren conocimientos científicos e ingenieriles soberanamente avanzados para construir una estructura como esta, y las implicaciones son fenomenales. Por un lado, necesitas un material que pueda soportas las tremendas tensiones a las que la base se sometería; luego necesitas idear un medio para mantener la estructura estable alrededor de su estrella. Una falla en estos dos aspectos y todo se va al carajo.

Además, requieres una cantidad asombrosa de material. Tanta, que se hace necesario desmontar todo un sistema estelar para obtener los recursos necesarios. Y no solo planetas y asteroides, sino también cometas y demás cuerpos errantes que puedan viajar y acabar con este mega-bricolaje estelar tan demencialmente complejo.  

Si ya lograste estos objetivos –entre una lista que crece y crece…–, ahora te falta resolver uno todavía más complicado: la gravedad. ¿Cómo vas a lograr que tus habitantes puedan vivir en la corteza interior, levantarse cada día y mirar hacia la estrella cautiva sin caerse hacia ella?

Pero seamos generosos, y por un instante supongamos que una civilización avanzada logró resolver todos los problemas técnicos y científicos de una esfera de Dyson. No solo tienen una cantidad asombrosa de espacio para sus ciudades, sino que además van a aprovechar casi el 100% de la energía de su estrella cautiva. Al parecer, han solucionado un montón de problemas, y pueden expandirse durante miles de años.

Fantástico, ¿no? Pues no. Parece que no. Una civilización que logre lo que acabamos de describir, estaría condenada al fracaso. Larry Niven lo aclaró con su “Mundo Anillo”, y Star Trek lo hizo también con la Esfera de “Revelations”.

El problema de una civilización confinada a una esfera de Dyson no solo es la evidente xenofobia que la aqueja, sino que es vulnerable, finita. Es mucho espacio, una esfera de 150 millones de kilómetros de radio da para cientos de miles de mundos similares a la Tierra, y eso parece bastante, pero tarde o temprano, el espacio se acabará.

Es bueno aprovecharse del total de la energía de una estrella, pero encerrarla no es la mejor manera. Si tienes la capacidad de hacerlo, seguramente ya habrás dominado el viaje interestelar, y sabrás moverte por el cosmos como si de un océano se tratara. Naves de alta velocidad, materiales súper poderosos, sistemas de propulsión exóticos, nada de eso sería un misterio para quien es capaz de construir una corteza solida alrededor de una estrella.

Así que, en resumen, la idea sigue siendo tonta, innecesaria.

La Esfera de Dyson sigue siendo un proyecto absurdo.

Entonces, ¿para qué insistimos?

Hay una posible respuesta, y es que una civilización con tal nivel de avance, probablemente haya estudiado a fondo a las demás civilizaciones presentes en una galaxia. Y una esfera de Dyson podría servir como una especie de arca, un mega-zoológico para albergar planetas.


Ampliaremos esta respuesta en la siguiente entrada. Por ahora, vayan pensándolo, y si tienen ideas, bienvenidas son. 

sábado, 11 de febrero de 2017

Regreso a Capelli, la novela que me hizo escritor


Mi décima novela, mi novela más querida, y la que considero me ha otorgado el título de “Escritor”.

"Qué falta de modestia", dirán ustedes, pero sigo siendo Indie, y eso no cambiará pronto, lo sé, así que… ¿Cuándo iba a auto declararme escritor?
Primero dije que una vez que tuviera cinco libros publicados en Amazon, pasaría a llamarme a mí mismo “escritor”, pero pasé por el sexto… el séptimo… y seguía temeroso. Fue luego de escribir “Regreso a Capelli” que entendí que algo de talento debo tener para esto de la escritura.

Sucedió una tarde de viernes, yo regresaba de trabajar… abrí la puerta, saludé a Lorenzo… y encontré a mi esposa llorando a mares. ¿Qué pasó?, pregunté… y la respuesta fue: “¿Cómo hiciste eso?”.

Ella se refería al final del libro. La calmé, le expliqué que algunos finales son así, y luego salimos a caminar.  Y en la calle seguía llorando, seguía reclamándome y llamándome al orden. Pero entre sollozo y sollozo, me dijo que era mi mejor novela.

Esa tarde nací como escritor… y eso que llevo escribiendo desde muy joven… mi primera publicación ocurrió en 2012… pero he debido esperar a 2016 para autoproclamarme.

Sí, me encanta la historia de Oliver Rush, comandante de espacio profundo, ingeniero planetario y protagonista de la novela. Al principio no creí que valiera la pena, pero las lágrimas de mi mujer me demostraron lo contrario.

Comencé a escribir las primeras páginas a finales de 2015, pero me detuve para concentrarme en los proyectos de la oficina. Retomé en enero de 2016 y luego seguí en marzo, durante mis vacaciones en San Andrés islas, escribiendo en el balcón del Hotel Sunrise en las madrugadas.

Pero estoy hablando de más, vamos con la historia. Aquí narro las vida de los colonos del planeta Capelli, un mundo del espacio profundo –a más de mil años luz de la Tierra-, que ha sido terraformado siglos atrás, pero cuya colonización tiene un revés al caerse una de las naves generacionales que llegan a poblarlo. Esto acaba con las comodidades de los colonos, quienes pierden una estación orbital tipo “Campbell”, que establece la plataforma para las comunicaciones cuánticas con otros sistemas habitados. Así se ven obligados a enviar a un grupo de niños a la colonia de Nueva Gaia, a cientos de años luz de Capelli, donde Oliver va a formarse como marine espacial e ingeniero planetario. Pasa quince años fuera del hogar, y tiene cientos de aventuras a bordo de naves FTL “Faster Than Light”, pero luego regresa, porque su misión es terraformar a Kareti, el segundo planeta habitable hermano de Capelli.

Pero todo cambia, porque a su regreso, no solo encuentra a un bucólico Capelli, que gusta de su atraso tecnológico, sino que además se encuentra con Linka, su hermana adoptiva, que también ha crecido, convirtiéndose en una belleza que lo hará fantasear y mandar al traste todo eso de la terraformación.

Es una novela repleta de romance, con un final muy peculiar, que fue el que logró arrancarle tantas lágrimas a mi esposa.

La portada… fue un lío… encontré cientos de parejas hermosas en Pixabay, pero ninguna cumplía con los caprichos de mi esposa –que me respiró en el cuello durante el desarrollo-, así que tuve que contentarme con siluetas… ¿Han visto lo útiles que son? 

La dedico a todos aquellos que alguna vez se han enamorado de verdad, y que se han pasado las noches soñando, fantaseando y sonriendo como idiotas.


¡Ah, el amor! ¡Cómo nos gusta el amor!

Aquí el link:


Los dioses de Astarté: novela ambientalista, del universo Cromwell

Esta idea surgió de una pequeña viñeta en una revista "Muy interesante", a la que soy adicto. Fue un comentario sobre un proyecto arquitectónico ganador del concurso eVolo del año 2015. Aquí hay información al respecto: 


Me llamó poderosamente la atención, se llama Essence, y es un mega-edificio que se ha diseñado para emular once paisajes naturales dentro de su estructura. 

Ahí me atacó la destellante pregunta: ¿Y sí...? 

¿Y si un edificio como ese se hiciera realidad? 

Así fue como llegaron a mi mente Zarina, Darren, Jim y Janeth… los protagonistas de la historia. Pero, ¿cómo se construye un edificio como este? ¿Qué pasos hay que dar? ¿Cuánto tarda?

El edificio que inspira
la novela
Por fortuna, el universo conspira, y a principios de 2016, cuando esta historia se engastó en mis neuronas, yo estaba cursando un diplomado en Gerencia de Proyectos bajo el estándar PMi. Curioso, ¿no? Pues mientras los profesores hacían de mí una máquina elaboradora de proyectos, yo aprovechaba sus enseñanzas para planear la construcción de un edificio vivo, que albergara un montón de biomas en su interior, pero que no fuera para albergar personas, sino animales y plantas. Eso me llevó a encontrar el escenario: sur de Luisiana, a mediados del siglo XXI, con Gaspar Cromwell en el centro de todo.

Así se construyó Astarté, y así aprendí lo valiosa que resulta la arquitectura. La novela se llama: “Los dioses de Astarté”, y aunque el protagonista es el edificio, son las aventuras y desventuras de los encargados de erigirlo y llenarlo las que llenan las páginas del libro.


 
A lo largo de su construcción, veremos a una joven arquitecta llamada Zarina, cuya soberbia la lleva a ganarse un premio muy codiciado en el mundo tecnológico de la época. Esto no solo le da prestigio, sino que la pone en la cima de una gran compañía –después de aguantar hambre y miseria-. Pero su éxito y su fama le sirven de poco, pues ha olvidado lo que es el amor, y lo divertido que es vivir enamorado. A sus treinta, está sola, y la vida amenaza con convertirla en una mujer terriblemente amargada.
La diosa Astarté, la de la
vida y la fertilidad... entre
otras cosas... 

Por otro lado, tenemos a Darren, un joven experto en logística, recién divorciado, con dudas en el alma y que por esos azares del destino llega a trabajar en el edificio, no solo para proveerlo de materiales, sino también de especímenes vivos rescatados de diversos rincones del mundo.

Y en tercer lugar conoceremos a Jim, un exmilitar convertido a fiero ecologista. Caza humanos y celebra sus trofeos con copas de champagne. Es un cuarentón que no tiene tiempo para el amor, pero la aparición de una chiquilla de veintipocos sembrará un campo de confusiones en su cabeza.

Arquitectura, tecnología, ecología y romance. De eso está llena esta novela. 

Uno de los planos que usé... 
En cuanto a su desarrollo, pues confieso que no me tomó más de un mes escribirla... supongo que la emoción me llevó a paso rápido. Y esta tiene algo curioso: me obligó a moverme, porque la superficie de cada piso de Astarté mide cuatro hectáreas, así que me fui a Google Earth, busqué la zona de Cali donde vivo –barrio La Campiña, cerca de Chipichape- y dibujé la circunferencia completa. Acto seguido, amarré a mi perro Lorenzo, cogí de la mano a mi esposa Astrid… y me fui a recorrer la zona para hacerme una idea. Aprendí que cada piso de Astarté lo puedes recorrer en unos cuarenta minutos, y que en su superficie cabe tanta vida que de verdad que valdría la pena construirlo…

Y también dibujé… me hice un plano para entender el edificio, y metérmelo bien en la cabeza.

En ocasiones, esto de escribir hace que el cerebro trabaje horas extras…

En cuanto a la portada, es sencilla y sin muchos adornos. Para ella usé material gratuito de Pixabay y de DeviantArt, mis nuevas cavernas de exploración. 

Este es el link para los interesados:


Disfrútenla!!!




Pesadilla en Damballa Bells; mi obra más retorcida

Ya he mencionado que en cualquier lado hay historias ocultas. Una revista, una película, un recorte de periódico, una parada en el semáforo, el supermercado… en todos lados hay material. Solo falta ojo y cabeza para encontrarlo. Stephen King explica que cada novela es como una reliquia arqueológica, está ahí, enterrada y oculta, a la espera de que alguien la desentierre.

En este caso, fue una serie de History Channel y otra de Discovery Turbo, las que pusieron los engranajes de mi cabeza a funcionar.

La primera es “American Pickers”, o en español: “Cazadores de tesoros”, con Mike Wolf y Frank Fritz, una serie que muestra a estos dos comerciantes de antigüedades que viajan por el sur de los Estados Unidos en busca de artefactos olvidados de la historia americana, ocultos en graneros o sótanos. Soy merodeador y chatarrero, me encanta esculcar y hallar cosas entre los rebrujos y las chatarrerías –lo que me pone en muchos problemas con mi esposa–, así que la serie me atrae como pocas.



La otra serie, la de Discovery Turbo “What's In The Barn”, o Cazador de reliquias”, que sigue el mismo formato, donde Dale Cramer recorre el país a la caza de motocicletas antiguas. Me apasionan las Indian de mediados de los veinte, y las Harley de los treinta, así que una serie como esta no podía menos que llamar mi atención.



Y como la ciencia ficción se basa en la pregunta “¿Y sí…?”, pues yo me pregunté: ¿Y si en lugar de un granero lleno de tesoros encuentras un granero repleto de cosas malignas?

El resultado es Pesadilla en Damballa Bells, una retorcida novela que narra la fallida aventura de Frank, un cazador de reliquias ambicioso, que sueña con lo mismo de todos los cazadores de tesoros del mundo: encontrar aquel objeto que te dará libertad económica. El tipo llega a Damballa Bells, una mansión victoriana encajada en medio de los pantanos del sur de Luisiana, y claro que encuentra tesoros, fabulosos y que lo convertirán en un requetemultimillonario… pero el tipo, debido a su ambición, olvida que de eso tan bueno no dan tanto, y por eso no ve el lado peligroso del asunto.

A lo largo de la novela asistiremos a los retorcidos encuentros de Frank y sus amigos, a su caída, y los veremos aprender de pecado y ambición.

Es una novela con mucha perversión de por medio, hay drogas, sexo, malos olores y muebles polvorientos. Por supuesto, no la recomiendo a menores de edad, y tampoco a personas mojigatas.

Parece que todo lo que publico con Luisiana como escenario, siempre tiene algunos alambres retorcidos.

La portada es sencilla, y para ello usé un buscador de imágenes gratuitas y descargué algunos pinceles para Photoshop de la maravillosa DeviantArt, una página con la que todos los escritores deberíamos contar, no solo por lo inspiradora que resulta, sino por la cantidad de herramientas que algunos diseñadores ofrecen gratuitamente.

Este es el link de Amazon.com:

Amazon.com "Pesadilla en Damballa Bells" 

Ahí vamos!!!