viernes, 24 de agosto de 2018

En busca de la mítica PerfeXión


La perfección. Esa debería ser la meta de cualquier Indie, y una rutina de los más experimentados escritores. Limpieza y pulcritud, se manifiestan en un estilo correcto y una ortografía impecable. Tras varias revisiones, en las que tres, cuatro, cinco o mil personas te ayudan, o en las que pagas un buen dinero por una revisión profesional para estar tranquilo, te das el lujo de publicar con bombos y platillos.

Pero a veces sucede que tú mismo vuelves a leerte. Y al hacerlo, con el ceño fruncido, te das cuenta que una coma está mal puesta, o que hay una frase mal construida… o que ese guion no iba ahí…

Se te paraliza el corazón. Le ruegas a la tierra que se abra y te trague, porque como buen escritor, sientes vergüenza con tus lectores.

Es horrible. Lo sé. Lo he vivido.

Pero… ni soy el único, ni seré el último. Peor aún: les pasa a los grandes, y hasta a las editoriales.

A continuación muestro ejemplos, para que NO se desanimen NI escondan sus libros en los rincones más lúgubres de sus discos duros. Y no vamos a enfocarnos en los Indie de Wattpad o de los pretensiosos de Amazon. Vamos con gente que vende, avalada por editoriales serias.

Notarán que no se trata de faltas ortográficas, sino peculiaridades a nivel de revisión y énfasis, que resultan extrañas a los ojos. Bueno, sí hay una falla de ortografía, pero la presento al final. 





Comenzamos con uno de mis viejitos, un clásico Sci-fi. Se trata de uno de mis libros más queridos (tomarle la foto fue todo un reto, de lo gastado que está): Espacio, de James A. Michener. Esta es una primera edición de Círculo de Lectores, del año 1982. Uno de mis primeros libros grandes.

Vamos con las fallas, que en este libro en particular, parecen de ojo: 









Alguien me dirá, no sin razón, que en 1982 la tecnología no era la misma, que los correctores eran de carbón y que los computadores funcionaban a pedales, y de ahí los errores. Bien, lo admito. Puede ser que antes estas fallas fueran comunes. Por mi parte, he leído este libro no menos de veinte veces, y solo hasta el año pasado noté los errores. De paso… duele un poco reconocer que, de un tiempo para acá, ya leo con otros ojos, y por ello disfruto menos de mis lecturas…

Ahora demos un salto, vámonos a algo más moderno. Se trata de Eva, de WM. Paul Young, una edición de Editorial Planeta, del año 2016. Es un libro extraño y que me atrapó de inmediato. Tiene tantas peculiaridades a nivel de énfasis, que solo mostraré un par de ellas.




Curioso, ¿no les parece?

Acerquémonos más, al año 2017, y a un libro de Veronica Roth, nada más ni nada menos. Se trata de Las marcas de la muerte, de la editorial RBA Molino (RBA Libros). Es un libro incómodo de leer, pero que igual atrapa, como todo lo de esta mujer. Solo lo he leído una vez, y hay varias peculiaridades como esta:



Y la cereza de mi pastel. Más de uno se va a enojar. Mi siguiente ejemplo es tal vez uno de los peores libros que han pasado por mis manos. Aburrido, predecible, pesado, gástrico… Se trata de La chica del Tren, de Paula Hawkins. Sí, La chica del tren. Hicieron película de eso…  

De este libro puedo decir muchas cosas. En primer lugar, mi ejemplar es una octava edición… y dado que la primera ocurrió en Junio de 2015, y la mía es de Mayo de 2016, pues queda claro que hay problemas. Serios problemas, peores de los que muchos de ustedes padecen. De hecho, La chica del tren suena a un trabajo mediocre, apresurado, que ha tenido que pasar por mucha revisión y corrección. Podemos hacer una entrada de este único ejemplo, si así lo quieren.

Pero vamos con los desastres de estilo:





Así que, siendo octava edición, demostrando negligencia por todos lados, con una portada estúpida y sin otra sinopsis que “Tú no la conoces. Ella a ti, sí”, debería motivarnos muchísimo, porque este libro se agotó en las librerías, hicieron película y entrevistaron a la autora mil veces –claro, es periodista…–, y si ella lo logró, pues nosotros también.

Sé que esta entrada suena odiosa, de hecho he visto pocas como esta, pero durante mis correrías por Facebook, los foros de Amazon y Wattpad, escucho a muchos autores que, por miedo a presentar escritos con fallas, prefieren esconderlos del público, y no les permiten superar un estrecho círculo compuesto por familiares y amigos.

Así que por favor: NO ESCONDAN sus libros. No oculten sus historias. La perfección no existe, y errar es de humanos. Al igual que ustedes, censuro las faltas ortográficas, pero ni yo mismo vi la primera vez el “estómago” sin tilde en La chica del tren. Tal vez, si la historia es absorbente y enganchadora, algunos detalles simplemente pierden su importancia. 

¿No me creen? Miren esta falla, de la Chica del Tren. ¿Pueden notar el problema? Les confieso que yo no lo vi. Fue mi esposa quien me lo mostró...


Ahora, para terminar, quiero que entiendan que NO APRUEBO la mediocridad, y nadie debería hacerlo. Trabajen con ganas, arañando la perfección siempre que puedan, pero sin volverlo un asunto patológico.

A trabajar, gente, que hay mucho por escribir, y por publicar.

A.G.

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